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El
comienzo de mi carrera
Cuando empecé a experi-mentar con Internet yo tenía 30
años y acababa de ser nombrado director de Marketing
nacional de Euromutua. Llevaba trabajando allí
unos 5 años, en el departa-mento comercial de la
dirección regional de Aragón, primero como inspector y
luego como director comercial de vida.
Euromutua es una mutua de seguros de ámbito nacional,
con sede en Zaragoza, producto de la integración de
pequeñas mutuas regionales alrededor de la Mutua de
Seguros de Aragón. El origen de esta entidad se
remonta a casi 100 años, tres cuartas partes de los
cuales han transcurrido como Mutua de Accidentes de
Zaragoza (MAZ).
En Euromutua trabajé 11 años en los que fui muy feliz,
porque el ambiente era extraor-dinariamente bueno,
sentía la confianza y el reconocimiento de la empresa
por las cosas que hacía y porque aprendí muchísimo de
las personas que tuve como jefes en cada momento.
José Luis Maicas, que como Director Comercial
fue mi primer jefe, fue un modelo de constancia,
transparencia y receptividad. Pedro Serrano,
por entonces Director Regional de Aragón y Subdirector
General de la compañía es, quizá, la persona que más
me influyó entonces. En un entorno profe-sional con
inercias que venían de muy antiguo, Pedro insufló a la
compañía una cultura muy dinámica y moderna, incorporó
a su equipo a personas jóvenes y preparadas, a las que
daba cancha, estimuló constante-mente la formación y
la creatividad de la organización y se involucró
personalmente en fomentar un ambiente de relación en
el equipo que yo no he visto en ninguna otra
organización con las que he tratado.
Si Pedro Serrano encarnaba a la perfección un modelo
por el cual el director construye a su alrededor un
equipo muy capaz, en el que delegar funcionalmente,
alimenta el espíritu de equipo y favorece su
desarrollo intelectual y profesional, Tomás Rodrigo,
el Director General de Euromutua, mi jefe directo en
mis 5 años como Director de Marketing, era un ejemplo
de rigor, control y capacidad de mando y por otro, de
ambición emprendedora, de la única forma como puede
entenderse en un sector tan particular como es el de
las mutuas de seguros.
En un entorno en el que lo habitual en las decenas de
pequeñas mutuas locales que había en España a mediados
de los años 70 era anquilosarse y desaparecer, Tomás
Rodrigo terminó y perfeccionó un proyecto integrador
que consiguió seducir a algunas de estas pequeñas
entidades, para formar bajo su mando, una estructura
corporativa potente, financieramente sólida,
eficiente, moderna y bien gestionada.
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