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Mi
encuentro con el marketing
1995 es un año clave en mi trayectoria profesional. Es
un año en el que durante 6 meses me desplazo
semanal-mente a Barcelona para participar en un
programa de perfeccionamiento directivo en el IESE.
Recién iniciada mi relación con Internet, es un año de
lecturas y descubrimientos constantes en la red, en
largas sesiones nocturnas y de fin de semana. También
es el año en el que Euromutua crea el departamento de
Marketing y me lo ofrecen.
Como director del recién creado departamento de
Marketing, formando un equipo en el que Eva Asensio
y Elena Carboné aportaban eficacia y
sensibilidad,
coordinábamos la
acción comercial de las
cinco direcciones regionales, con Enrique Martínez, el actuario,
diseñábamos los nuevos productos dando
contenido a las coberturas, marcando los precios,
prerredactando las condiciones generales y
estructurando funcionalmente la informatización, organizábamos, poníamos en marcha y muchas veces
impartíamos planes de formación para la extensísima
red comercial, editábamos documentación de formación y
publicitaria para todos los productos, pusimos en
marcha un incipiente gabinete de prensa, gestionábamos
un sistema de incentivo para la red comercial, y
muchísimas otras funciones propias del departamento o
que nos llegaban en virtud de no se que fuerza de
atracción magnética que desprendía el equipo.
Fue un periodo de trabajo muy intenso y muy
gratificante, ya que al ser un departamento de nueva
creación, avanzábamos mientras, con bastante libertad,
íbamos dotando de contenido al área funcional,
actuando allí donde viéramos que podíamos aportar
valor a la organización.
Mi pasión por la tecnología y el hecho de ir creando
contenidos conforme avanzábamos puso a nuestro alcance
algunas oportunidades para poner en marcha proyectos
con cierto contenido tecnológicos forzando, quizá más
de lo que les hubiera gustado hacer, los planes del
área de sistemas de la empresa. Desde aquí les pido
disculpas si mis formas no siempre fueron las
adecuadas y si, en ocasiones, me pudieron más las
ganas y el entusiasmo que mis conocimientos y
experiencia.
En todo caso, con la perspectiva de los años, estoy
seguro que cualquier avance conseguido en el
desarrollo tecnológico de la empresa y, lo que es más
importante, en la extensión del conocimiento y la
inquietud por la tecnología a las capas directivas
debe considerarse, hoy en día, un activo, una
auténtica ventaja competitiva.
Entonces conseguimos colocar un PC a cada comercial de
Euromutua, portátiles muchos de ellos, correo
electrónico para todos, pusimos en marcha un sistema
de foros en los que intercambiábamos experiencias
comerciales, fuimos pioneros en la inter-conexión de
las delegaciones a través de tecnología Internet,
pasamos de tarifica-dores textuales para la red
comercial a que fueran programados en entornos
gráficos, extendimos el uso de la informática a los
agentes mediante programas de subvención de la
adquisición de ordenadores y conexiones a Internet,
diseñábamos acciones comerciales basándonos en la
explotación de la base de datos de clientes, en un
antecedente de los que actualmente es un aspecto del
CRM y que entonces aún no tenía nombre, enseñamos a la
red comercial a hacer “querys” contra la base de datos
de ordenador central y trabajarlos desde Excel,
hicimos la primera página web de la empresa cuando
apenas 15 o 20 compañías de seguros en España tenían
presencia en Internet...
Todo cosas que hoy parecen habituales, pero hace 10, 9
y 8 años no lo eran tanto, o lo eran sólo para las
compañías pioneras. Sin estos impulsos, estas
tecnologías hubieran tardado entre 2 y 4 años más en
implantarse, como era lo común en el sector.
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